Qué es y cómo lidiar con el estrés tecnológico

Imagina un mundo sin celulares, correo electrónico, el sonido de entrada de un mensaje de WhatsApp o cualquier otra aplicación de mensajería instantánea, un planeta sin computadoras o tabletas, volver a la agenda de papel en lugar de esa donde se copian los compromisos para ser almacenados en la nube.

¿Este ambiente sin tecnología sería un sitio para vivir como un auténtico paraíso o se convertiría en una verdadera pesadilla? Diversos psicólogos ha coincidido que entre más innovaciones tecnológicas aparezcan en el mercado, mayor es el nivel de estrés que experimenta una persona.

Gran parte de la población mundial puede dividirse en tres grupos según su actitud hacia la tecnología. El primer grupo está definido por aquellos que se adaptan rápidamente a los nuevos productos tecnológicos y sin ellos no podrían desarrollar una eficiente calidad de vida.

Se pueden definir como aquellos “ansiosos a la tecnología”, lo conforma en su mayoría los apasionados a los nuevos artículos que aparecen en las tiendas, apoyan el uso de relojes inteligentes, radios integrados a una aspiradora, los celulares del momento y hasta computadoras incorporadas a refrigeradores. El segundo grupo lo integran personas cuya actitud por la tecnología es: "Dame lo que necesito".

Pueden esperar comprar un nuevo televisor inteligente cuando descubren que uno de sus amigos ya tiene uno y evalúan sus características y funciones. El tercer grupo, es muy conservador frente a las nuevas tecnologías, sienten tristeza por no poder utilizar máquinas de escribir o sentarse a ver televisión en un aparato con un botón de encendido y apagado.

A simple vista creemos que el grupo más grande que existe en lo que va de siglo XXI, es el primero, conformado por quienes esperan con ansias el perfecto progreso tecnológico, ligado con la mejora en la calidad de vida.

Sin embargo, una investigación realizada en los Estados Unidos concluyó que el primer grupo representa solo el 13% de todos los encuestados. El 55% de las personas sometidas al estudio indicó sentir desconfianza hacia las nuevas tecnologías y el resto 32%, argumenta un creciente conservadurismo tecnológico.

Contenidos en el artículo

    El peligro del estrés

    Gracias a los teléfonos inteligentes, las computadoras portátiles y demás equipos electrónicos, se permite la transmisión de datos, planificar el trabajo y desarrollar contacto con miles de personas en el mundo, sin embargo, la vida digital muchas veces arropa a la vida privada.

    La tecnología nos obliga a realizar varias tareas al mismo tiempo y cambiar constantemente de una actividad a otra (por ejemplo pasar del correo electrónico a formalizar alguna transacción con el celular). Cuando una persona no puede concentrarse en una sola tarea en su lugar de trabajo, irremediablemente comienza a desarrollar estrés.

    Se reduce su productividad y la impresión de control sobre la forma en que ejecuta una función; luego surgen las dolencias físicas, como dolor de cabeza y sensación de pérdida de tiempo. Con el paso de los días, los materiales tecnológicos que le rodean (teléfonos, fax, ordenadores, impresoras), pasan a ser objetos molestos y perturbadores, que consumen su esfuerzo.

    El estrés tecnológico afecta a todos por igual. Cuanto más depende un trabajador de la tecnología, más incomodidad experimentará con su entorno laboral. Desarrollará fastidio cuando deba lidiar con la tecnología, e inclusive, si falla alguno de sus instrumentos (como la pérdida de conexión a Internet, pérdida de texto escrito durante 2 horas).

    La experiencia nos ha enseñado en algún momento que el repentino extravío de un archivo nos genera una mayor dosis de estrés que un despido laboral.

    Obligados por la tecnología, trabajamos tan rápido que no tenemos tiempo para tomar un descanso y recargar energías. Hacemos varias cosas a la vez, y lo que provocamos es que nuestra eficiencia disminuya. Asimismo, cuando el tiempo en el trabajo no rinde, lo trasladamos a nuestro hogar.

    Ya en la casa los deberes pendientes se combinan con las responsabilidades con nuestros hijos, preparar la comida, lavar el baño y se desencadenarán más afecciones en la salud como un profundo dolor de cabeza y, hasta depresión. Una persona estresada duerme mal, trabaja lentamente y recuerda de peor manera una información.

    ¿Cómo lidiar con el estrés tecnológico?

    Nunca es tarde para prevenir la depresión y reducir el estrés. La primera recomendación consiste en establecer los límites entre la privacidad y el trabajo, apagando el celular a la hora de comer, en las noches y los fines de semana cuando estamos con la familia.

    También es posible definir a que personas proporcionamos nuestro número de teléfono y dirección de correo electrónico.

    Recuerda que todos podemos ser sustituidos y nada en el trabajo se acabará si no estamos. También hay que tener presente que nosotros debemos dominar la tecnología, y no ella a nosotros.

    Puedes dejar de usar el celular, apagarlo o activar el modo avión. En ese espacio de libertad, realiza otras tareas, ve al cine, visita el teatro, sal al parque, haz un juego con tus amigos o hijos y practica ejercitación física o deporte; todo esto fortalece a tu espíritu y reduce los niveles de estrés.

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